Nuestra Institución está organizada de acuerdo con el concepto moderno de Comunidad Educativa Parroquial, en cuyo seno aparecen firmemente entrelazados y solidariamente comprometidos todos sus miembros: El Equipo de Conducción Escolar y Parroquial, los Docentes, los Niños y los Padres. Cada uno en el ejercicio de su rol en plenitud. Con sus derechos, y los deberes correspondientes; con su libertad, desarrollada en el marco de las limitaciones impuestas por la moral, el interés común, el bienestar general y el respeto por el prójimo.

Todos somos responsables de los hechos que en ella se producen y por cuyo mejoramiento permanente todos debemos sentirnos comprometidos.

La educación que brinda nuestra Institución es complementaria de la esencial que los niños reciben en el hogar; la profundiza, la enriquece, la revitaliza. En modo alguno la reemplaza, puesto que el hogar -y en él, los padres- son los agentes educativos naturales, permanentes e insustituibles.

Como Escuela Católica:

Sostenemos, proclamamos y vivimos para que “Jesucristo sea el centro de Nuestro Proyecto Educativo”.
El fin de la educación que brindamos es “humanizar y personalizar al hombre”, orientándolo hacia la trascendencia.
Tenemos como misión, la evangelización de la cultura y la culturización del Evangelio, integrándolo a la vida y las acciones cotidianas de todos nuestros miembros: actuar con coherencia al pensar, al decir y al hacer para que nuestra Escuela sea un lugar de auténtica y específica acción pastoral
Nos guían los Valores Cristianos, el amor al prójimo, el respeto para con uno mismo y para con el otro, la responsabilidad, la solidaridad, la cooperación, el respeto por las diferencias, la búsqueda de la libertad, el juicio crítico….
Formamos a nuestros niños para que vivan y obren de acuerdo a estos valores evangélicos.

Nuestros más de 40 años de trayectoria nos caracterizan por sostener y profundizar constantemente:

Una concepción educativa personalizada.
Un equipo docente cuidadosamente seleccionado por sus valores humanos y su capacitación profesional.
Un diseño curricular que responde a las exigencias de la sociedad actual y a los desafíos del siglo XXI.
Un acuerdo de convivencia inspirado en valores permanentes.
Una escuela abierta a la participación de las familias.
Una firme proyección institucional hacia la comunidad.
Una infraestructura en constante crecimiento y un equipamiento adecuado para el desarrollo de las actividades de los distintos niveles.
Un servicio educativo de calidad.

¡Bienvenida familia!